El ángulo de salida no es para todos.

Tomado y traducido de Fangraphs

Por Jeff Sullivan – 4 de mayo de 2018

Usted podría estar casi convencido que batear es fácil. O, al menos, podría estar casi convencido que mejorar el bateo es fácil. ¿Qué más puede hacer un bateador para mejorar? Apuntar hacia arriba. Tratar de batear la pelota hacia arriba. Eleva, celebra, y lo es todo. Una buena cantidad de los análisis actuales se construyen sobre la idea de identificar un jugador o jugadores que batean más elevados de lo que normalmente bateaban. Y esa ha sido la clave para algunos jugadores sin duda alguna. Para algunos jugadores, apuntar hacia arriba les ha abierto un potencial que nunca podrían mostrar. Especialmente en la era de frecuentes posicionamientos defensivos, un elevado tiene más valor que un roletazo.

Pero la ecuación no es tan sencilla. Hace 10 ó 15 años pasamos por lo opuesto a esto. Hubo un tiempo en que todos nos enamoramos de los lanzadores con tendencia a que les batearan roletazos, porque, después de todo, los roletazos no pueden ser jonrones. Pero hay procesos que conducen a permitir roletazos, y procesos que conducen a permitir elevados y los lanzadores con tendencia a que les batean elevados tienen sus propias ventajas. Volviendo al presente, con los bateadores, no se trata si un elevado es mejor que un roletazo. Es sobre el swing. ¿Qué tipo de swing específico permitiría a un bateador convertirse en su mejor versión?

La respuesta no es la misma para todos. La respuesta nunca podría ser la misma para todos. Con seguridad, algunos bateadores han mejorado elevando la trayectoria de su swing. Kyle Schwarber and Joc Pederson son dos bateadores que intentan lo contrario.

Ni Schwarber ni Pederson han estado mal, en ningún sentido. La temporada pasada, Schwarber produjo un wRC+ de 102, mientras que Pederson registró un parejo 100. Previamente, ambos bateadores habían estado incluso mejores, por lo tanto, los niveles de habilidad han sido evidentes. No obstante, cierta frustración sobrevino. Schwarber sólo rozó un elevado techo. Lo mismo para Pederson. Ambos son jugadores en progresión. Ambos están aún en los mediados de los 20.

Últimamente he estado jugando con los datos del ángulo de salida. En lugar de solo mirar en el promedio absoluto, me concentré en el ángulo de salida promedio para las bolas conectadas al menos a 95 millas por hora. Esto elimina la conexión mala, la cual es un tipo de contacto “accidental”. Lo que nos queda es el contacto fuerte, el contacto en el plano paralelo. Mirando los ángulos de salida del contacto fuerte, pienso que pueden tener una idea de la trayectoria del swing de cualquier jugador.  El mejor contacto debe reflejar la trayectoria. Entiendo que seleccionar 95 millas por hora es arbitrario – Pudiera ser 90 o 100 – pero no pienso que haga una gran diferencia.

Como de costumbre, me gusta comparar este año con el anterior. Inmerso en la búsqueda de cambios. En general, existe una fuerte correlación entre los ángulos de salida de las conexiones fuertes del 2017 y del 2018. Se obtuvo un valor R2 de 0.5. Hay notables aumentos: Charlie Blackmon muestra un aumento de diez grados. Gregory Polanco y Mitch Haniger han subido más de ocho grados. Mookie Betts más de siete grados. Esto podría reflejar un swing más agresivo para conectar elevados y líneas. Esa es la teoría, al menos.

En el otro extremo, Pederson ha bajado su promedio de ángulo de salida de las conexiones fuertes más de diez grados. Schwarber ha bajado más de nueve grados. Tienen dos de las tres disminuciones más significativas. En comparación con el pasado, Joc Pederson y Kyle Schwarber están tratando de conectar en un plano más horizontal. Esto puede parecer contradictorio, dado que son ambos corpulentos, pero los principios del béisbol no se aplican a todos de la misma manera. Schwarber y Pederson están tratando de encontrar sus swings más efectivos y consistentes. El wRC + de Schwarber está cuesta arriba y sus ponches han disminuido. Pederson también ha mejorado su wRC +, eliminando ponches. Sigue siendo muy, muy temprano, pero es difícil discutir con lo que han logrado.

De hecho, hace unos días Tom Verducci toca el tema de Schwarber:

“Schwarber hizo un cambio clave este año, un cambio impulsado en parte por el énfasis del manager Joe Maddon a sus bateadores durante el entrenamiento de primavera para preocuparse menos por el ángulo de salida y más por una trayectoria horizontal del swing utilizando todo el campo.”

Schwarber en el 2017:

Schwarber en el 2018:


Realmente no tenemos una buena forma de examinar las trayectorias del bate con las transmisiones de TV normales. Los swings se mueven demasiado rápido, y no tenemos las cámaras ni la resolución necesarias. Ahí es donde las estadísticas que comprenden las conexiones y las métricas de Statcast son útiles. Pero incluso aquí, puedes ver cómo se ha ajustado Schwarber. Es sutil, pero en 2018, Schwarber levanta sus manos. Está tratando de comenzar su swing desde un punto más alto, por lo que no termina su swing demasiado arriba. La idea, como escribe Verducci, es que no puedan aprovecharse tan fácilmente de Schwarber en la zona alta. Casualmente, Pederson ha hecho algo similar. Aquí está en el 2017:

Y aquí en el 2018:


Las manos de Pederson ahora están más altas, y no tan metidas en su pecho. Además, Pederson está menos erguido, dejándose caer más sobre su pierna trasera para hacerse más compacto. Vale la pena señalar que Pederson también ha reducido drásticamente su tasa de swing: hay muchas cosas en juego para un jugador cuyo tiempo de juego ha sido amenazado. Pero la lesión de Corey Seager ha vuelto a abrir la puerta, con Chris Taylor perdiendo terreno, la temporada apenas comenzando, a los Dodgers les ha gustado lo que han visto del swing de Pederson.

No es que Schwarber y Pederson sean definitivamente mejores. Aún no lo sabemos. Hay una temporada completa por jugar. Tampoco es que Schwarber y Pederson quieran conectar más roletazos. Si se salieran con la suya, conectarían todo en un ángulo alrededor de 25 grados. Pero, anteriormente, tanto Schwarber como Pederson tuvieron sus puntos débiles. Sus swings podrían ser demasiado grandes y fuera de control. Ahora están buscando mantener sus swings en un plano horizontal, no porque quieran los roletazos extra, sino porque los beneficios podrían superar los costos. Es posible que, con más swings con una trayectoria horizontal, Schwarber y Pederson logren una mayor cobertura de la zona de bateo. Tal vez no funcione al final, pero al menos debería reconocerse. En este momento y lugar en que más y más bateadores están pensando en levantar sus ángulos, hay algunos jugadores que podrían beneficiarse al hacer lo opuesto. Todo esto es un juego de prueba y error.

Un comentario sobre “El ángulo de salida no es para todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *